Ayer buscando algunos documentos, encontré mi libreta de primer año de secundaria que estudié en el colegio Gregorio Albarracín (estuve ahí desde el 3er grado de primaria), y al ver mis notas recordé al profesor de historia que llamábamos de cariño Pollito. Este profesor era excelente, es del único que tengo amenos recuerdos, él era un tipo delgado, medio “pelón”, de unos 40 años. En sus clases siempre nos instruía para no creer en Dioses y que la realidad de la vida sólo se puede explicar a través de la ciencia, también sobre nuestro pasado catastrófico y como evolucionó el hombre, de él he aprendido bastante, tal vez no aprender pero sí llegué a adherir información para que sea de mi interés.
En los exámenes el profesor no era muy exigente, es más nos dejaba “copiar del cuaderno”, ósea no decía que lo hiciéramos, pero todos lo hacían y él se hacía de la “vista gorda”, la mayoría entregaba el examen para 20, pero lo que hacía el profesor era ponernos 11 ó 12, no nos quejábamos porque sabíamos la explicación del profesor, los que tenían buena nota eran los que no copiaban, por eso para otros exámenes decidí dar mi prueba sin ayuda y mi nota ya sobrepasaba el 12.
Aprobé ese curso con 15 y nunca más volví a ver al profesor, ahora no recuerdo ni su nombre, sólo los momentos del curso y lo hilarante que era estar junto a mis compañeros. Luego del 1er año de secundaria me fui a Lima a seguir estudiando, perdí contacto total con mis compañeros, a veces veo alguno en la calle y lo saludo con una mueca desconocida, me hubiese gustado tener más contacto con ellos, en realidad era un buen grupo, saludos.





